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LEARNABILITY, la competencia imprescindible

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En los últimos meses se está hablando bastante de un vocablo inglés que parece haber llegado para quedarse… Se trata de la palabra “learnability” o “aprendibilidad”, si se hace una traducción en castellano.

Learnability es la competencia para aprender de manera eficaz a lo largo de la vida, que parte de la curiosidad e interés por aprender. Esta competencia no solo supone la adquisición de nuevas habilidades, sino también, el asentamiento de las ya adquiridas.

Cuando estudiaba la carrera de psicopedagogía, los elementos clave eran el fomento del “aprendizaje significativo” y la necesidad de “aprender a aprender”. El aprendizaje significativo propuesto por Ausubel es ese aprendizaje en el que los nuevos conocimientos se incorporan en la estructura cognitiva de la persona cuando se relacionan con el conocimiento adquirido anteriormente, es decir, el aprendizaje se produce a través de la construcción de una red de conceptos y añadiendo nuevos a los existentes.

“Aprender a aprender” supone disponer de habilidades para iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y autónoma de acuerdo a los propios objetivos y necesidades. Significa ser consciente de lo que se sabe y de lo que es necesario aprender, de cómo se aprende, y de cómo se gestionan y controlan de forma eficaz los procesos de aprendizaje, optimizándolos y orientándolos a satisfacer objetivos personales.

Ahora, en los tiempos que corren, surge el término “learnability”. Este nuevo concepto, estrechamente ligado a los anteriores, parece derivarse del contexto en el que estamos viviendo. El cambio de los métodos de trabajo y la aparición de nuevas herramientas y procesos tecnológicos que afectan a todos los ámbitos, exige una actualización y adaptación constante, obliga al reciclaje continuo, e incluso a “reinventarse” en alguno o varios momentos de la vida.

Nuestro entorno cambiante exige versatilidad, creatividad, polivalencia, flexibilidad, adaptación… en definitiva, exige una capacidad de aprendizaje muy amplia.

Ya no basta con tener unos conocimientos y competencias adquiridos a través de formación, ya sea universitaria o profesional, y el bagaje de cierta experiencia laboral y personal. Es necesario un aprendizaje continuo y eficaz.

Y, ¿cómo aumentamos nuestra capacidad de aprender? ¿es posible?

Sí, es posible. La inteligencia es una capacidad ampliable, pero para adquirir esta competencia es fundamental la actitud, tener interés por aprender, y confiar en la propia capacidad intelectual.

Para desarrollar la “aprendibilidad” es necesario empezar desde el ámbito educativo, preparando y estimulando la capacidad de aprender del alumnado. Pero no solo puede llevarse a cabo a través de las instituciones educativas. Formamos parte de un entorno, por lo tanto, es fundamental fomentar una cultura del aprendizaje a nivel global. La formación estimula el potencial del ser humano.

Esta capacidad de integrar nuevos conocimientos teóricos y prácticos, y adaptarse a nuevos requerimientos en todos los ámbitos de la vida, es una habilidad clave para potenciar el desempeño profesional, y es necesaria, tanto en las personas que están trabajando, como en quienes buscan empleo. De hecho, la “empleabilidad” ya no depende tanto de lo que se sabe, sino de lo que se puede aprender. Ser empleable supone desarrollar la flexibilidad, la agilidad mental, la habilidad para transferir habilidades de una situación a otra… Y ello conlleva estar al día de todo, estar constantemente aprendiendo y reciclándose, al margen de la edad.

Las fuentes de aprendizaje y las técnicas pueden ser diversas: realización de cursos, asistencia a congresos y a seminarios especializados, participación en grupos de trabajo o comunidades de aprendizaje, lectura de libros y revistas, utilización de nuevas aplicaciones informáticas, etc.

En este proceso, las empresas también tienen que adaptarse. Dado que son entornos de desarrollo, es imprescindible que creen contextos de aprendizaje en los que los trabajadores puedan desarrollarse, incrementar su autoestima y crecer potenciando todas sus posibilidades.

Hoy en día, los trabajadores no solo buscan un empleo con el que ganar un buen sueldo, también quieren formar parte de empresas que ofrecen recursos de aprendizaje y desarrollo profesional y personal.

La capacidad de proveer aprendizajes de las organizaciones es vital para atraer y retener el talento, puesto que los profesionales con mayores aspiraciones son aquellos que tienen un currículum más completo tanto a nivel de formación como de experiencia laboral.

Y ya se empieza a vislumbrar que, en el futuro, solo tendrán éxito las empresas y personas que sean capaces de aunar competencias, tecnología y talento.