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LA IMPORTANCIA (DEMOSTRADA) DEL OPTIMISMO EN EL LOGRO DE NUESTRAS METAS

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El deseo de alcanzar metas está muy presente en el ser humano. La mayoría de las personas tratan de conseguir aquello contribuya a su desarrollo personal y profesional, y a tener una buena calidad de vida.

Sin embargo, el camino hacia el logro de las metas no siempre resulta sencillo y, en ocasiones, no proporciona el resultado que esperábamos.

Muchas investigaciones han señalado al optimismo como elemento clave en el logro de objetivos, además de reconocerle otros beneficios físicos, psicológicos e incluso económicos.

El optimismo es un hábito de pensamiento positivo que el diccionario define como la “propensión a ver y a esperar de las cosas la parte más favorable”.

Muchos autores del terreno de la psicología sostienen que el optimismo, aunque está determinado en parte por la herencia y por las primeras experiencias de nuestra vida, se puede aprender.

El psiquiatra Luis Rojas Marcos afirma que “optimistas nacemos y nos hacemos”, es decir, que hay genes que estimulan personalidades optimistas y extrovertidas, pero la base biológica puede ser modificada por las experiencias y los factores culturales.

Además, afirma que hay características del optimismo como la esperanza, el pensamiento positivo, y la extroversión o la tendencia a hablar y compartir, que favorecen la salud y fortifican las defensas naturales, de manera que, ser optimista o no predice en gran medida nuestra longevidad.

El optimismo o el pesimismo son actitudes basadas en la manera de percibir y evaluar una situación y sus probables resultados. Desde niños aprendemos cualquiera de las dos actitudes viendo la forma de ser y de actuar ante los problemas, de nuestros padres y otras personas importantes para nosotros. Más adelante, nuestras propias experiencias refuerzan o debilitan esa actitud aprendida.

Martin Seligman, psicólogo de la Universidad de Pensilvania, considerado uno de los principales expertos en este ámbito, se dedicó a estudiar durante años lo que denominó la “Teoría de la impotencia aprendida” (o indefensión aprendida) que establece que el modo en que interpretamos y en el que nos explicamos lo que nos sucede, determina cómo nos enfrentamos a tales acontecimientos, demostrando que el sentimiento de impotencia puede ser aprendido.

Según demostró, el optimismo está muy relacionado con la responsabilidad que asumimos ante aquello que nos ocurre. El pesimista tiende a sentirse impotente frente al mundo o incluso frente a sí mismo, y espera pasivamente a que sean las circunstancias externas las que cambien.

En contraposición a dicha teoría, reveló con investigaciones en diversos campos (empresas, instituciones, deportes, política) que las personas que habían cosechado más éxitos tenían una “pauta explicativa optimista”, y transmitió la buena noticia de que el optimismo se puede aprender.

El optimista se automotiva y se hace responsable de aquello que le sucede, se cuestiona qué es lo que puede hacer para rectificar, mejorar o cambiar una determinada situación.

Ser optimista no implica ser un iluso o negar los problemas, sino asumir su existencia y definir estrategias de acción basadas en la esperanza para afrontar la realidad y transformarla.

El optimismo es una forma de sentir y de pensar que nos ayuda a gestionar nuestros recursos y a luchar sin desmoralizarnos, para superar situaciones adversas.

Antes de tomar decisiones importantes, las personas optimistas sopesan tanto los aspectos positivos como los negativos, mientras que las pesimistas se limitan a ver los negativos.

Una buena manera de empezar a trabajar en este ámbito es analizar cuál es nuestra tendencia habitual de pensamiento y ejercitarnos en lo positivo si observamos la tendencia contraria.

El optimismo es una actitud frente a la vida. Nos permite ver lo mejor de nosotros mismos y de los demás, poniendo los errores y las imperfecciones en el lugar que le corresponden, sin dramatismos ni juicios exagerados. Se trata de un hábito de pensamiento que aporta seguridad y confianza en que las dificultades son oportunidades de mejora, de cambio y crecimiento.

“Incluso la noche más oscura terminará y el sol saldrá”. Victor Hugo