All You Need
In One Single
Theme.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat
Search here:

EL TALENTO NO ES PRIVILEGIO DE UNOS POCOS

Home > Sin categoría  > EL TALENTO NO ES PRIVILEGIO DE UNOS POCOS

¿Qué es el talento?

Si buscamos en el diccionario podemos encontrar definiciones que lo vinculan a la inteligencia y a la aptitud, entendidos como la capacidad para desempeñar una actividad o el ejercicio de una determinada ocupación.

Pero, ¿qué entendemos por talento cada uno de nosotros? ¿nacer con cualidades extraordinarias? ¿ser una persona con recursos para salir adelante ante cualquier situación? ¿tener un don?

El talento es la habilidad única que caracteriza a cada individuo, un desempeño que realiza especialmente bien y que es detectable por la pasión, la energía que despliega, el disfrute en su ejecución, y por la obtención de un resultado que puede considerarse óptimo. 

Todos poseemos un talento especial. Sólo hay que aprovecharlo una vez lo sepamos identificar.

El talento suele asociarse a la habilidad innata pero también puede desarrollarse con la práctica y el entrenamiento.

Se han realizado muchos estudios con la finalidad de encontrar la fórmula del éxito, y los resultados concluyen que, las personas con mayor proyección y éxito, son aquellas que trabajan más. Es decir, el talento existe como capacidad innata, pero el factor fundamental es el trabajo y la práctica intensa, y unida a ellos, la generación de hábitos, como ya manifestaba Aristóteles en el siglo IV, a.C., «la excelencia es un hábito».

Todas las habilidades se crean utilizando el mismo mecanismo fundamental: practicando.

Por otro lado, si nos centramos en el ámbito de las organizaciones, el talento está íntimamente ligado a la generación de valor.

El talento entendido como cualidad convertible en valor tiene que contar con los siguientes ingredientes: habilidad (saber hacer) claramente identificable; capacidad (poder hacer) – ser capaz de convertir esa habilidad en valor-; actitud (querer hacer), es decir, tener voluntad, motivación y compromiso. Este ingrediente, la actitud, es el que marca la diferencia. Y por último, contar con un contexto propicio, en el que a la persona “le dejen hacer”, un entorno facilitador donde haya confianza, compromiso, colaboración, reconocimiento, valores compartidos…

Además, vinculadas al talento están ciertas competencias muy demandadas actualmente en las empresas: la creatividad, la capacidad de aprendizaje continuo y eficaz (learnability), la adaptabilidad, el compromiso, la capacidad de compartir ideas y trabajar en equipo, y, tomando cada vez más protagonismo, la inteligencia emocional.

Pero, como ya se ha expuesto, el desarrollo de competencias, habilidades, talentos… no requiere ninguna fórmula mágica, sino algo tan conocido como la práctica constante, experimentar, cometer errores, volver a practicar, aprender y seguir practicando…

No tengo ningún talento especial. Sólo soy apasionadamente curioso”. Albert Einstein