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ANDRAGOGÍA, LA EDUCACIÓN DE LAS PERSONAS ADULTAS

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El aprendizaje a lo largo de la vida es un principio organizativo de todas las formas de educación que se basa en la premisa de que el aprendizaje no está confinado a un periodo específico de la vida.

La educación no es solo cuestión de niños/as y adolescentes sino un proceso que desarrolla el ser humano a lo largo de toda su vida porque su naturaleza permite que pueda continuar aprendiendo sin importar su edad cronológica.

Habitualmente se utiliza el término “Pedagogía” para referirse a la ciencia que estudia la educación y los métodos de enseñanza-aprendizaje.

Etimológicamente, el concepto pedagogía proviene del griego “paidos” que significa niño/a y “gogos“, que significa guiar o conducir. Por lo tanto, en origen, la pedagogía sería la instrucción de niños y niñas.

Sin embargo existen otros términos específicos que hacen referencia a la educación de las personas adultas.

En 1833, el educador alemán Alexander Kapp acuñó el término “Andragogía” (del griego andrós, hombre y de gogos, guiar o conducir) para referirse a la escuela de Platón (en la que había varones adultos).

Posteriormente, el educador estadounidense Malcom Knowles (1913-1997), hizo popular el término en su trabajo “La Práctica Moderna de la Educación de Adultos”, donde afirmaba la conveniencia y necesidad de diferenciar la andragogía de la pedagogía.

Knowles manifestaba que las personas adultas aprenden de manera diferente a los niños y niñas, y que quienes desarrollan su rol de facilitadores del aprendizaje deberían usar un proceso distinto.

La persona adulta tiene unas características intrínsecas (rasgos cognitivos, fisiológicos y/o afectivos) que la diferencian de las personas más jóvenes, y ello obliga a desarrollar y utilizar métodos de aprendizaje adaptados a sus peculiaridades.

En este sentido, la andragogía sería la disciplina que estudia el ámbito de la educación en las personas adultas.

La persona adulta presenta una autonomía, una capacidad de reflexión y un nivel de experiencias previas mucho mayores que los que se dan en la etapa infanto-juvenil.

La andragogía supone una concepción personal y autodirigida del aprendizaje. Considera que en el proceso de aprendizaje resulta fundamental la influencia de la experiencia previa para la asunción de nuevos aprendizajes, y pone el énfasis en el aprendizaje aplicado a situaciones concretas cotidianas. En este contexto, el aprendizaje tiene un propósito real y la persona adulta cuenta con una disposición y motivación intrínseca que resulta determinante.

El modelo andragógico prioriza el proceso frente al contenido. Mientras que el modelo pedagógico clásico se ocupa más de la transmisión de información y habilidades, el andragógico tiene como objetivo proporcionar procedimientos y recursos para que el alumnado pueda obtener por su cuenta y a su propio ritmo, dichos conocimientos y habilidades.

En este tipo de aprendizaje los contenidos están ligados a la resolución de problemas reales; se fomenta la autonomía personal, se invita a la reflexión y se favorece una forma de trabajo más cooperativa y participativa.

Este modelo se adapta a las necesidades concretas de la persona adulta y a las derivadas de los requerimientos de la sociedad actual.

El término “andragogía”, no obstante, tiene sus detractores entre quienes consideran que, en origen, tan solo haría referencia a la educación de adultos varones, por lo cual se debería utilizar el término “Antropagogía” (“antropos” denota en sentido amplio: “ser humano” y “gogos” significa: “conducir”) para referirse a la educación permanente del ser humano.

 

“La sabiduría no es producto de la escolarización, sino de un intento a lo largo de la vida de adquirirla”.

Albert Einstein