All You Need
In One Single
Theme.
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetuer adipiscing elit, sed diam nonummy nibh euismod tincidunt ut laoreet dolore magna aliquam erat
Search here:

ACEPTAR PARA AVANZAR VS. RESIGNARSE

Home > Sin categoría  > ACEPTAR PARA AVANZAR VS. RESIGNARSE

La vida es una sucesión de etapas y experiencias que no siempre dan los resultados que esperamos. Además, vivir supone afrontar acontecimientos que no podemos cambiar.

Ante estas situaciones es habitual que la frustración y la tristeza nos invadan, así como la impotencia, si pensamos que no podemos hacer nada con aquello que está aconteciendo.

En cualquier circunstancia que vivamos, aceptar lo que nos está sucediendo es fundamental para poder avanzar y seguir adelante. La aceptación es un paso esencial para mantener una estabilidad psicológica que nos de cierta paz y ahorre energías.

Sin embargo, es frecuente encontrar resistencias ante la aceptación. Solemos confundir aceptación con resignación y por eso, muchas veces nos negamos a aceptar las cosas. Pensamos que, si aceptamos, nos estamos dando por vencidos.

También hay quienes tienen miedo a aceptar porque ello significaría no poder seguir quejándose o sintiéndose víctimas de lo que ocurrió.

Resignarse es sentirse impotente ante una situación; tener la sensación de que no podemos hacer nada y que, por ello, somos víctimas de tal situación.

La resignación nos posiciona en el sufrimiento; nos gustaría que la realidad fuese otra y como no es así, peleamos con ella continuamente, generando resentimiento y amargura.

En suma, la resignación provoca que permanezcamos anclados al pasado, atados a esa situación. Nos hace sentir que no tenemos capacidad de elección, nos bloquea y evita que busquemos opciones: “esto es lo que hay”.

Por el contrario, la aceptación nos abre puertas a la acción. Supone comprender las cosas en su plenitud, con sus pros y sus contras. La aceptación requiere observación y comprensión de lo que ocurre sin autoengaños. Se trata de aceptar independientemente de que nos guste o no, porque no tiene sentido negar lo que es, lo que existe.

Aceptar es abandonar una lucha hacia algo que no tiene solución; es también estar dispuesto a convivir con nuestras sensaciones internas aunque sean dolorosas, y buscar otros caminos que nos permitan vivir como nos gustaría.

Cuando aceptamos una situación tal y como es, aunque no nos guste, nos permitimos buscar formas alternativas de hacer las cosas y seguir hacia delante.

En otro orden de cosas, la aceptación también es respeto. En primer lugar, respeto hacia nosotros mismos. Si negamos aquello que no nos gusta de nosotros mismos, nos estancamos; solo si lo aceptamos, podremos transformarlo.

En segundo lugar, aceptar es respetar a los demás. Cuando aceptamos a una persona tal y como es, desaparece el deseo de cambiarla, la respetamos profundamente, y posteriormente podemos decidir si nos conviene la relación con ella.

La aceptación es una forma inteligente de relacionarnos con las situaciones y las personas; es un acto de compasión y de coraje para acoger el dolor, la enfermedad, la muerte… así como para reconocer la imperfección, la libertad del otro, y crecer en medio del conflicto.

Para aprender a aceptar es útil desarrollar un profundo conocimiento de nosotros mismos, de nuestras virtudes y limitaciones, queriéndonos y respetándonos. También es necesario darnos tiempo para asumir la situación de forma positiva y realista. Con todo ello irá aumentando nuestra tolerancia a la frustración y nuestra capacidad para adaptarnos al cambio. Podremos ser conscientes de que, a pesar de vivir situaciones muy adversas, podemos crear nuestras propias oportunidades.

Si tras analizar una situación vemos que podemos hacer algo para solucionarla o reorientarla, nos daremos la oportunidad de poner en marcha las acciones necesarias para lograrlo.

Si, por el contrario, concluimos que no podemos hacer nada para cambiar la situación, siempre podremos elegir cómo vivirla.

 

“Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino.”  Viktor Frankl